Apr 292013
 

Eduardo de la Fuente

Eduardo de la Fuente

Iván MIEDHO

Cuando abrí el libro Un año en Siberia, de Eduardo de la Fuente Carrillo, comprendí que me encontraba ante un reflejo de una parte de mí, que aún hoy en día, estoy intentando despertar.

Siempre estoy hablando de la manipulación de los medios visuales que ejercen sobre nuestras débiles mentes. De cómo la Élite ha conseguido acomodarse mientras nuestro cerebro es drogado con luces de colores y nanas digitales. Nos van conduciendo como si fueran el buen pastor y nosotros pequeñas y asustadizas ovejitas esperando que nos cuiden y nos inunden con otro discurso más.

Eduardo de la Fuente plantea seriamente el camino y el rumbo, que nosotros como sociedad, hemos elegido. Crítica y autocrítica como medio de denuncia ante la Élite que nos gobierna, nos cerca, nos obliga, nos prohíbe, nos miente y se ríe sin pudor cada día de nosotros. Un año en Siberia es un grito violento que está intentando despertar a las mentes dormidas, a las mentes congeladas por el teatro visual, por la parafernalia y el fascismo televisivo, por la imagen. Somos unas barrigas terriblemente llenas y felices. Pero esto se esta empezando a acabar. “Ni hemos sido, ni somos, ni seremos nadie (…) No quedará nada, nos joderemos todos, pero da igual”.

 

Últimamente salen más noticias en los medios de comunicación, donde personas, víctimas de la vorágine sin control de ajustes presupuestarios que estamos sufriendo, son desalojadas, marginadas por nuestros padres banqueros, golpeados por nuestros supuestos protectores, criminalizados por nuestros gobernantes. Mientras todo esto sucede, nos sentamos para encender la televisión y ver programas como Splash, famosos pasados por agua a cambio de dinero, o Gandia Shore, putas y descerebrados unidos bajo la misma causa, follar para el público. Esplendido y a la vez grotesco. Es nuestra edad dorada de la decadencia. Creo que podemos sentirnos orgullosos de nosotros, de nuestra sociedad, hoy nos acercamos al reflejo de la caída del imperio romano. Pan y circo para el pueblo. Todo con un fondo impresionante de corrupción, donde inexplicablemente, nadie es culpable, pero toda nuestra élite está implicada.

Eduardo de la Fuente nos ha brindado una medicina amarga. A través de los numerosos artículos que componen el libro, el autor denuncia con magistral habilidad la situación política y social que la paradisíaca isla de Mallorca lleva sufriendo durante estos últimos años. Pero evidentemente lo que ocurre en Mallorca es un reflejo de lo que ocurre de manera general en nuestro país.

Hace unas semanas, tuvo lugar en Espacio Niram la presentación del libro y pude comprobar de primera mano que Eduardo de la Fuente es una persona que lucha por oxigenar esta profunda tierra de malditos, por darnos la bofetada y recordarnos quienes somos, que nosotros mismos estamos permitiendo esta miseria.

 

Nuestra época es deprimente. Pero de vez en cuando aparecen figuras como Eduardo de la Fuente, que nos ayuda y nos corta la venda que han atado a nuestros ojos. Si tú, querido lector, eres una de esas tantas personas que comparten este sentimiento de disconformidad con la sociedad y nuestra clase política. Este libro es para ti. Una manera de desfogarse de los tiempos que nos ha tocado vivir.