Apr 082013
 
Kutxi Romero

Kutxi Romero

Diego Vadillo López

Si “barroco” es un término de origen portugués que aludía a una perla de forma irregular, Kutxi Romero es una irregularidad tornada perla por su don natural para la creación de imágenes plásticas.

Miembro de una generación formada para contemplar con lucidez el desmoronamiento de sus expectativas, creció con la banda sonora de Extremoduro y Barricada de fondo, lo que le enseñó una forma de encauzar líricamente un mundo caótico, por lo grandioso y contradictorio.

De Kutxi sorprende su autodidactismo, toda vez que abandonó prontamente los estudios, comenzando a trabajar de albañil, porque sus letras son de una intensidad sobrecogedora.

Kutxi es ante todo un generador de metáforas brillantes y novísimas. Sus canciones son concatenaciones de imágenes impactantes que van quedando disueltas en una rudeza desengañada, a su vez, entremezclada con atronadoras guitarras rockeras.

Kutxi está capacitado para ser vate modernista, mas él ha optado por una exuberancia anegada en los chapapotes del fracaso y el pesimismo. Y es que Kutxi aborda la tragedia del día a día con plasticidad hiperbólica y ocre, desprendiendo, paradójicamente, grande brillo.

No nace cualquiera dotado para la elaboración de tamañas letras, llámense canciones o poemas, según se muestren  en uno u otro formato. Yo siempre veo poesía en las creaciones de Kutxi.

Sus canciones tienen mayor predicamento. Los poemas siguen más soterrada trayectoria. Pero cuando alguien se encuentra, por ejemplo, con una letra como la de “Despellejo”, no puede menos que quedar fascinado ya desde el primer verso: “Rompo las aceras en cada traspiés”. Más adelante escribe: “Cruzan mi semblante en alguna ocasión/ ganas de abrazarme a la sinrazón”. Por entre tan hondos pasajes se intercalan expresiones incluso vulgares que contribuyen a un todo abigarrado y sugestivo, porque así es el estilo de Kutxi, quien nos deleita, en la canción que nos ocupa, con el siguiente estribillo: “Despellejo un corazón con las zarzas de mi voz/ y me mata el mismo sol que a ti te alumbra/ y me comen las pulgas…”.

Kutxi, en definitiva, es un poeta barroco que circunstancialmente encauza sus versos a través del rock and roll; un vate que expresa con discriminada brillantez toda la desazón de un mundo que se descompone corroído por el ácido de la iniquidad.

Kutxi, lejos de hacer de la excrecencia mundana un canto de la incapacidad lírica, al modo de Nicanor Parra, arroja con vigor su VOZ siempre poética.