Mar 042010
 

MIEDHO¡Qué fácil es ser dominado por la indiferencia y desconectar del mundo con un solo botón!

El otro día, entrando a la estación de tren de Príncipe Pío, me encontré con un extraño panorama; una familia (los padres y un hijo) acompañados por uno guardias de seguridad y algunos policías.

En ese momento justo introduje el billete para pasar por los tornos. El ambiente me llamó la atención. Sin duda había ocurrido algo, pero no podía encajar las piezas de lo sucedido, así que seguí hasta mi anden sin preocuparme por nada más. Mi sorpresa fue encontrarme a un sujeto inmovilizado en el suelo por otros guardias de seguridad. Estaba gritando y se retorcía inútilmente.

Me dolía la cabeza y estaba algo cansado. Así que me puse los cascos y conecte mi mp3 para escuchar Lamb Of God de Marilyn Manson. Fue increíble, pero en cuestión de unos pocos segundos me evadí totalmente. Ya no escuchaba los gritos del presunto delincuente, tampoco los sollozos de la familia. Ya no escuchaba nada. He de confesar que me sorprendí de mi reacción, de mi total indiferencia ante aquella situación, me parecieron tan lejanos.

 

 

Feb 212010
 

Zurich, New York, Berlín, Hannover, Colonia y París serán las principales ciudades donde se inicia y desarrolla el Movimiento  Dada. En Zurich y New York se gestan los focos de mayor interés.

La figura teórica más destacada del Dada suizo es el poeta rumano Tristan Tzara, que redacta los manifiestos del grupo y muestra las mejores condiciones organizativas. Buscando un nombre para el conjunto de literatos y artistas que se reúnen en el Cabaret Voltaire, un día toman un diccionario y lo abren al azar. Aparece la  palabra Dada, que en francés se refiere a un caballito mecedor en lengua- je infantil,   y  en  alemán es un vocablo, también infantil,   sin apenas sentido. Dada, para el grupo, no va a significar nada, tan sólo será un signo, según Tzara, de rebeldía y negación.

Feb 212010
 

Hay innumerables  temas abordados por pintores y escultores repetidamente a  lo  largo de la historia del  arte. Jerónimo  Bosch (1450 – 1516) fue quien más  realizó variaciones sobre el tema de la tentación de San António.  La más conocida  es el  tríptico  La  tentación de  San Antonio de Lisboa, destinado a  un hospital de la orden de los Antoninos. La obra de Bosch parece extraña- mente moderna y su influencia surgió 400 años después con la aparición el movimiento Expresionista y también más tarde, con el Surrealismo.

 

Feb 212010
 

Fragmentos del ensayo “Bucarest, de Trajano a Brancusi”

“Al entrar al Museo de Bellas Artes de Bucarest, en el vestíbulo, hay una muestra de Brancusi. El amigo que me acompaña me da la versión del encuentro de Rodin y Brancusi, tal como se cuenta en Rumania, y cómo debió ocurrir.

Brancusi contaba ya 28 años y llegaba a descubrir a París. Lo primero, la visita de rigor: Rodin. Rodin, en 1904, era el dios. El Picasso de su tiempo, Brancusi, un campesino sin desbrozar. El maestro fue enseñando al rumano deslumbrado bronces, mármoles, dibujos. El rumano abría los ojos, y callaba. ¿Venía a estudiar escultura? Sí. Poco o nada le dijo de su vida. Hijo de un campesino, nacido en una diminuta aldea, Hobita, en medio de las montañas, en las cercanías del monasterio de Tismana que como un pájaro descansa sobre el pico de una roca de donde brota una cascada, Bran- cusi fue un muchacho vagabundo. Por fuerza tenía que soñar en el monte, la piedra, el agua, el cielo abierto. Ya de 18 años entró a una escuela de ebanistería en Craiova, y descubrió su destino. Pasó a la escuela de bellas artes de Bucarest. De 27 años echó a andar por Europa. ¿Había hecho algo? ¿Traía una pieza que pudiera mostrarle a Rodin?

 

Feb 212010
 

Recientemente releía el dossier de la apasionante controversia en torno a Brancusi: ¿no dejo nunca de ser un campesino de los Cárpatos  aunque  hubiera  vivido   medio siglo en París, en el centro mismo de todas las innovaciones y  revoluciones artísticas modernas? O, por el contrario, como piensa por ejemplo el crítico americano Sidney Geist, ¿Brancusi se convirtió en lo que es gracias a las  influencias de la Escuela de París y al descubrimiento de las artes  exóticas, sobre todo de las esculturas y de las máscaras africanas?

Mientras leía el dossier,  miraba las fotografías reproducidas por Ionel Jianu en su monografía (Arted, París, 1963):  Brancusi en su estudio del callejón Ronsin, su cama, su estufa. Es difícil no reconocer el “estilo” de una habitación campesina y,  no  obstante,  hay  algo  más:  es  la  morada de  Brancusi,  es  el “mundo” que le pertenece, que se ha forjado él solo, con sus propias manos, se podría decir. No es la réplica de un modelo preexistente, “casa de campesino rumano” o “estudio de un artista parisino de vanguardia”.